LA MIRADA INTERIOR

2- CREENCIAS RELIGIOSAS EN LA VIDA DESPUÉS DE LA MUERTE...

CREENCIAS RELIGIOSAS EN LA VIDA DESPUÉS DE LA MUERTE...


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Jaime: La gran innovación que el Cristianismo introdujo en las creencias sobre los muertos, radica en lo que el Concilio Vaticano denominó “El carácter Pascual de la muerte de un cristiano” (Decreto sobre la liturgia, 81). El argumento de San Pablo (en I Corintios, 15:1-17), era que la resurrección de Cristo garantizaba la futura resurrección de todo cristiano. Pablo no limitó esa creencia a la resurrección de los justos, pues cuando sus enemigos lo desafiaron (Hechos 20:36), aclaró que él predicaba la resurrección del cuerpo para justos, como para injustos.

Pablo: Esta creencia parece ser que era un desarrollo de la tradición Farisea, según se ve en la discusión de Cristo con los Saduceos, sobre el caso de la mujer con siete esposos. Idéntica oposición encontró la prédica de los Apóstoles, quienes molestaban a los Saduceos, “resentidos de que enseñasen al pueblo y anunciasen en Jesús la resurrección de entre los muertos”

Jaime: La idea de la purgación de los Tibios después de la muerte, ya estaba difundida entre los Hebreos (2 Macabeos, 12:39-45) antes de la época de Cristo y Hillel pudo calcular que el período purgatorio duraría unos doce meses, por ejemplo Judas Macabeo oraba por que los muertos fuesen exentos de pecado, y el hecho de que San Pablo descubriera en Corinto (I Corintios, 15:29) que algunos Cristianos se sometían a un segundo bautismo a causas de sus parientes muertos, demuestra que la noción de un alivio al pecador después de la muerte no era desconocida.

Jerusalén, mi hogar felíz

¿cuándo vendré hasta ti?...

Tus jardines y tus bellas calles

Están continuamente verdes,

Crecen allí flores tan dulces y gratas

Como no se las ve en ninguna parte.

A través de las calles, con sonidos de plata

Fluye el flujo de la vida,

En cuyas riberas a ambos lados

Crece el bosque de la vida...

Y se vive allí con tal deleite,

Tal placer y esparcimiento

Que mil años parecen transcurrir

En un solo día.

Pablo: ¿Qué creencias había por ejemplo entre los Hebreos?

Jaime: Te comento, por ejemplo el don del hálito que Dios le otorgó al hombre constituía la vida, según los Judíos, esto fue lo que recibió Adán, mientras que Job declaraba: “Si él pusiese sobre el hombre su corazón, y recogiese así su espíritu y su aliento, toda carne perecería juntamente y el hombre volvería al polvo”. El retorno al polvo no impedía la supervivencia del espíritu o del aliento en una forma atenuada. Por ejemplo la morada de los muertos desde época temprana se llamaba Seol, Abrahán (Génesis, 25:8), murió y fue unido a su pueblo, aunque lo sepultaron lejos de su residencia en Caldea.

Pablo: Sí, por ejemplo Jacob también dijo: Descenderé enlutado a mi hijo hasta el Seol (Génesis, 37:35), cuando pensaba que José había muerto .

Jaime: Claro, porque existía junto a esa creencia, que a veces tal cual como lo del episodio de Saúl invocando a Samuel el deseo de consultar a los muertos. Esto por lo general era reprobado como en Isaías (8:19), donde se dice que los espíritus y los adivinos hablan como avecillas y murmuran como palomas. El mismo profeta describe el estado ruinosos de Jerusalén como si fuera un cadáver:  Y será tu voz de la tierra como la de un fantasma, y tu habla susurrará desde el polvo

 Al respecto son muy claras las enseñanzas del profeta Daniel: “Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados para una vida eterna, y otros para vergüenza y confusión perpetua

Puede argumentarse que la palabra muchos, es selectiva y sólo se refiere a los fieles de Israel, pero es probable que el profeta, mediante un giro idiomático corriente, hablara de dos multitudes cuyo conjunto forma la humanidad.

 

Todos se han ido a un mundo de luz

Y solo yo me demoro aquí

Los veo caminar en una atmósfera de gloria

Querida muerte hermosa, la joya de los justos,

Que sólo resplandece en las tinieblas,

¡qué misterios subyacen en tu polvo

Pablo: Se dice que la India, ha sido una de las mayores fuentes de la reflexión religiosa y filosófica durante por lo menos los últimos cuatro milenios, y su contribución al interés de la vida después de la muerte ha sido sobresaliente, ¿qué podemos comentar al respecto?

Jaime: Ciertas enseñanzas, aunque no se restringían a la India, se desarrollaron allí sobre todo la idea de la trasmigración del alma o su reencarnación, y la creencia ética, relacionada con la anterior, en el Karma, efecto y secuela de las acciones realizadas en ésta tierra.

Todas éstas creencia fueron propagándose por toda el Asia, mediante los misioneros Budistas y florecieron en los terrenos difíciles de la China y Japón. Los Vedas, textos sagrados cuyos primeros textos datan del segundo milenio antes de Cristo, dan por sentada la supervivencia después de la muerte, como muchas otras culturas hay pinturas que representan una forma simple de la vida más allá de la muerte, y que sugieren que dicha existencia transcurrirá en el cielo, aunque como forma exaltada de la vida en la tierra.

 

“En este universo, sin saber por qué

Ni de dónde, como agua que fluye involuntaria,

Y fuera de él, como viento en el desierto,

Sin saber adónde, como ráfagas involuntarias”

Pablo: Si, dicen las escrituras que el espíritu del muerto, iría a un mundo de luz junto a sus ancestros y se uniría a un cuerpo vigoroso sin las debilidades e imperfecciones terrenales, o sea que el espíritu ingresaba a una vida jubilosa donde se colmarían todos sus deseos

Jaime: Es cierto Pablo, las escrituras también dicen que una vez en el cielo a las almas las reciben centenares de nínfas, que les colocan vestimentas, guirnaldas, ungüentos y el conocimiento del ser divino. El alma prosigue hasta un lago y un río eterno, que badea mentalmente y allí se despoja de sus actos buenos y malos, éstos regresan respectivamente a los parientes que aman y a los que no aman, llegan a una ciudad celestial, un palacio a una extensa sala y a un trono reluciente, donde se sienta el Dios creador. Allí la interrogan: “Quién eres?”, y responde: “Soy lo que eres tú, lo real”

Pablo: Con estos comienzos la doctrina de la reencarnación penetró en la literatura hindú, y ha sido desde entonces un supuesto básico. Se la acepta como un acontecimiento vital, sin discutirla.

Jaime: Se cual fuere la noción que se tenga del alma, el efecto del Karma en la próxima vida se asume como un hecho evidente. Una vez que se lo acepta, otorga una sólida explicación para las alegrías y malestares de la vida, pues tanto la desgracia como la enfermedad se presentan como el producto de males pretéritos, y cada hombre es responsable de su propio destino.

No se trata, sin embargo de un destino inmutable, pues la naturaleza de la próxima existencia al menos puede ser mejorada mediante los actos terrenos.

 

Pablo: Ahora contáme, ¿qué pasa con las religiones del Africa?, creo que allí en las de lengua Bantú existe la creencia de que todas las personas poseen un espíritu con el cual nacen, ¿es cierto?

Jaime: Sí es cierto, incluso se dice que pueden durante la vida, heredar el espíritu de sus familiares muertos. La influencia de éstos espíritus, puede ser muy poderosa e incluso a veces es capaz de alterar la conducta del cuerpo receptor. De modo que cuando un hombre o una mujer africana actúa de manera extraña, los de su tribu, según su filosofía habitual adjudican tal conducta a la naturaleza de ese espíritu o Moya, que significa hálito o viento.

Una de las más poderosas manifestaciones espirituales, es la que exige que el individuo que está poseído sea entrenado e iniciado como un Sangoma, que significa médico-brujo. Los Moya (hálito o viento), pueden manifestarse en cualquier adulto, y su presencia en hombre y mujeres de cualquier color, credo o raza, es abiertamente admitida por los Africanos. Esto surge de su creencia en un Dios supremo que rige a todos los seres humanos, se juzga presuntuoso y en verdad virtualmente imposible acercarse a Dios por medios directos. Existen así intermediarios a quienes los mortales pueden acudir para que se comuniquen sus pensamientos a Dios.

 

Pablo: O sea que según lo que me contás los Africanos son adoradores de los antepasados, pero en realidad lo que hace el Africano es adorar a Díos, solo que dicha comunicación se realizaba mediante los espíritus ancestrales.

Jaime: Si Pablo en la sociedad Africana, la lengua, la raza y la clase, dividen a la humanidad en la tierra, pero el credo africano afirma que tales barreras desaparecen en el mundo espiritual. De acuerdo a ello, cualquier individuo de cualquier grupo étnico, puede ser aceptado en la sociedad tribal Africana, lo cual depende de la armonía reinante entre los espíritus de dicho individuo y los de la tribu

 

Sus ojos se iluminaron súbitamente......

Los vio a ellos.......

La vaga conciencia de que había amigos

Que habían poblado sus soledades

Desde la infancia, adquiría por fin una explicación

Esa música central de toda experiencia pura,

Que siempre había huido de la memoria,

Era por fin recobrada.......

No solo los vio a Ellos, sino que lo vio a El.....

Una luz fría..... la claridad misma

                         (Alusión a un hombre muerto De C.S. Lewis)

 

Mors janua vitae, el antiguo adagio que proclama que la muerte es el pórtico de la vida, contiene más de una implicación.

Mors no solo significa la muerte del cuerpo, sino la reiterada muerte y renacimiento del Yo renovado, la transformación de la misma identidad.

En nuestro siglo C.J. Jung, ha demostrado como ese arquetipo colectivo resplandece en innumerables situaciones y mitológicas humanas. Se lo ve con toda claridad, por otra parte, en la vida de cada persona cuando ésta pasa de un estadio a otro de evolución.

El huevo debe transformarse en gusano, el gusano debe despojarse repetidamente de la piel que lo protege, y al fin tejer su propio sudario para someterse a la pasiva metamorfosis en crisálida antes que irrumpa una nueva mariposa de aspecto diferente, aunque sea continuación de su ser anterior

En muchas sociedades tales transiciones son reconocidas y celebradas mediante Rites de pasaje. Estos han alcanzado una nueva dimensión en el Cristianismo a través de los Sacramentos de la Confirmación, el Matrimonio, las Ordenes Sagradas y la Extremaunción.

Pero en buena parte de la sociedad Occidental, sólo sobreviven en formas disminuidas:

O sea en recepciones nupciales y festividades religiosas racionalistas acompañadas de licor y verbosos discursos