LA MIRADA INTERIOR

11- CREACION DE LOS ESPIRITUS

PUEDE UN ESPIRITU HUMANO ENCARNAR EN UN ANIMAL?

 

Interlocutor: ¿Es usted, Eón?

Eón: Aquí estoy… 

Interlocutor: ¿Cómo le va, tanto tiempo?... Obviamente estoy bromeando… Hablando en serio, ¿podríamos hacer una especie de ping pong como acostumbramos hacer con el Maestro Ron Hubbard? Lo pregunto por la cantidad de preguntas que tengo agendadas…

Eón: Puedes hacer las preguntas.

Interlocutor: La primera pregunta que quiero hacerle es sobre el origen del hombre en la Tierra. Es un tema sobre el cual tengo bastante confusión. Lo que sé es que los elohim crean los espíritus, entre ellos los espíritus humanos… y entonces los espíritus humanos esperan que los organismos físico evolucionen desde los virus…

Eón: No evolucionan desde los virus sino desde las bacterias. Además, los elohim no crean espíritus “humanos” o “animales” o “vegetales”, sino espíritus conceptuales, que pueden encarnar tanto en un humano como en un reptiloide como en una planta, siempre y cuando la raza tenga el tipo de decodificador apropiado, es decir que esté en relación con el nivel conceptual o de discernimiento de ese espíritu. 

Esto significa que nunca va a encarnar un espíritu conceptual elevado, es decir, con discernimiento superior, en una entidad animal, como por ejemplo en un perro terrestre, porque no podría encajar, ya que necesita un decodificador más sofisticado para poder expresar sus ideas.

Quiero ir de adelante hacia atrás. ¿Qué sucedería entonces −me adelanto a lo que van a preguntar el día del mañana− si el espíritu conceptual precisa un decodificador de un homo sapiens sapiens −estamos hablando de la Tierra− y encarna en un pitecántropos?

Interlocutor: Obviamente se encontraría obstaculizado para desarrollar sus pensamientos.

Eón: Correcto. Y sin embargo, a pesar de ello los espíritus conceptuales elevados igualmente encarnaron en esas entidades primitivas.

Interlocutor: ¿Por qué hicieron algo así tan irracional, por lo menos en apariencia?

Eón: Porque el decodificador en esas entidades primitivas estaba desarrollándose muy lentamente y los espíritus decidieron encarnar para acelerar la evolución de dicho codificador y de ese modo ir generando, a nivel genético, la mente analítica.

Interlocutor: ¿Hubo algún tipo de presión, no sé cómo expresar esto, para que encarnaran en esas entidades tan primitivas?

Eón: No, en absoluto, y esto es un mérito de ellos, porque nadie los obligaba a encarnar.

En esa época, la evolución de los australopitecos y de otras razas homínidas era muy lenta, casi nula, porque eran razas que no vivían más de veinticinco o treinta años físicos, y solamente se dedicaban a comer, a procrear y a pelearse entre ellos.

Interlocutor: En concreto, entonces, gracias a los espíritus la evolución se aceleró.

Eón: Así es. Los espíritus se prestaban a encarnar voluntariamente a fin de que mediante sucesivas encarnaciones la raza evolucionara.

Interlocutor: ¿En alguna canalización con otros médium se habló de esto?

Eón: No, en ninguna canalización de la Tierra se habló de esto. Es una primicia absoluta. Aun los mismos espíritus del Error de los planos 2 y 3 encarnaban por el goce de aparearse con la hembra, y de esta forma, aunque indirectamente, prestaban servicio a la raza.

Interlocutor: ¿Se puede decir, por lo tanto, que a medida que iban pasando las sucesivas generaciones el hombre iba evolucionando y su decodificador mental se hacía más sofisticado?

Eón: Así es… Hubo, por ejemplo, una raza que duró cuarenta mil años. Bueno, comparándola a cómo era al comienzo de esos cuarenta mil años y cómo era al final, la raza había avanzado enormemente, a tal punto que ya no era la misma, pues había evolucionado genéticamente.

Interlocutor: Hay algo que me quedó pendiente… ¿Es un concepto erróneo preguntar cuál fue el primer organismo en que encarnó un espíritu conceptual elevado?

Eón: No, no es un concepto erróneo. Yo dije que iba a ir de adelante para atrás, justamente para explicar qué sucedía con un espíritu complejo, con su mente conceptual intacta, en un decodificador de 800 cm3, que no tenía ni la décima parte de pensamiento abstracto de la que tiene el homo sapiens sapiens en la actualidad.

Interlocutor: Supongo que el espíritu se sentiría como aprisionado, como que no encajaba…

Eón: Así es. Imagínate que tú estuvieras encarnado en un simio de los de hoy…

Interlocutor: Puedo imaginarlo…

Eón:  Bien. Pero aun así esos espíritus encarnaban, pues, como ya señalé, lo hacían con la misión de ayudar a la raza a evolucionar.

Los espíritus conceptuales complejos que encarnaban en esa época sabían que esa raza primitiva el día del mañana iba a ser humana total y entonces podrían desarrollar en el plano físico un pensamiento conceptual también elevado.

Interlocutor: Esto está claro, pero hay algo que sigo sin comprender… ¿Los elohim crean solamente espíritus conceptuales?

Eón: Los elohim crean espíritus conceptuales y espíritus no conceptuales, es decir, espíritus más básicos, como los animales actuales.

Interlocutor: ¿Todos los espíritus de cualquier naturaleza, entonces, fueron creados por los elohim?

Eón: Así es. Todos los espíritus fueron creados por los elohim.

Interlocutor: Recapitulo para ver si entendí bien todo lo expuesto hasta ahora… Los elohim crean espíritus humanos…

Eón: Los elohim no crean espíritus “humanos” sino espíritus conceptuales. No crean espíritus “humanos” porque esta denominación no cabe, ya que hoy tú puedes encarnar en un organismo humano y mañana desencarnas y puedes encarnar en un reptiloide.

En este caso, no eres un espíritu “humano” que encarna en un reptiloide, sino un espíritu conceptual que encarna en un organismo reptiloide. Y también puedes encarnar en cualquier otro organismo animal o vegetal. Nada lo va a impedir, pero siempre y cuando tales animales o tales vegetales tengan un decodificador igual que el humano.

Incluso puedes encarnar en un organismo humanoide, como lo hizo por ejemplo este filósofo que tú siempre nombras, Rah, del planeta Antares 4, que mide menos que las mujeres del planeta Tierra, pesa menos de 40 kilos terrestres, es menudito, su ADN no es igual al ADN de aquí…

Interlocutor: ¿Un Langar podría desencarnar como langosta y encarnar en un organismo terrestre?

Eón: Sí, porque el decodificador mental es similar.

Interlocutor: Esto quedó claro, pero me queda la intriga respecto a por qué razón un espíritu conceptual elevado encarnaría en un reptiloide o en un anfibio? Se supone que el espíritu conceptual elevado elegiría para encarnar el organismo más elevado y no uno menos elevado.

Eón: Vamos al revés, porque yo siempre pregunto al revés para hacerte pensar, como hacía con la mayéutica un filósofo de ustedes llamado Sócrates… ¿Por qué hay distintas razas en el universo? Hay distintas razas en el universo porque en cada planeta hay una condición de vida distinta.

Y a veces esa condición de vida distinta resulta ser más favorable como para que una vida anfibia crezca en inteligencia y su decodificador vaya floreciendo.

 Hay planetas donde no han florecido las razas humanoides o animales y sí lo hicieron las razas vegetales, que al principio eran inmóviles y luego empezaron a salirse de su raíz y a través de los milenios adquirieron movilidad propia y pensamientos abstractos.

Hay planetas donde la raza vegetal es pensante al punto de que su decodificador es similar al del humano.

Esto significa que no existe menoscabo alguno en que un espíritu conceptual elevado encarne en este tipo de organismo, ya que puede evolucionar lo mismo que en un organismo humano.

Interlocutor: Entendí perfectamente el punto… Desde ya que las plantas de nuestro planeta no sirven para que un espíritu conceptual elevado encarne, ¿pero qué tipo de decodificador tienen?

Eón: La raza vegetal de este planeta tiene un decodificador celular. Fíjate que si cortas una rama con una tijera, y te retiras y vuelves al día siguiente con esa tijera y un aparatito para medir la reacción, verías que al ponerlo en la rama la aguja marca miedo. Y la planta, aunque no tiene un decodificador desarrollado como el de los humanos o el de los animales de este planeta, sin embargo presiente porque tiene un decodificador celular que, aunque es muy básico, existe.

Interlocutor: Sí, he leído sobre ese experimento.

Eón: Continúo con lo que estaba explicando… En las distintas razas del universo hay seres pensantes de todas las especies, y así se pueden encontrar no sólo humanoides pensantes sino también simios pensantes, plantas pensantes, incluso hasta minerales pensantes.

Interlocutor: ¿Minerales pensantes?

Eón: Así es… Hay planetas donde los seres son de silicio y también de selenio, no de carbono como en la Tierra. Si tú los palparas tendrías la sensación de tocar una piedra. Apenas pueden moverse. Se manejan de otra manera. Apenas tienen voz, ya que emiten un sonido gutural. Se comunican por señales. Sin embargo pueden albergar en su organismo, por así llamarlo, un espíritu conceptual…

Interlocutor: ¿Estamos hablando siempre de un 10 % de espíritu conceptual?

Eón: Así es. Siempre encarna un 10 % de espíritu nada más. 

Interlocutor: Hasta aquí está todo claro… Ahora bien, si yo estoy en el mundo espiritual, ¿puedo distinguir a cada espíritu conceptual como para decir, por ejemplo, “éste es el espíritu de un tigre, éste otro es el espíritu de un reptil, aquél de más allá es el espíritu de una planta”?

Eón: No, no los distinguirías, porque los espíritus conceptuales no son humanos ni humanoides ni animales ni vegetales, sino lisa y llanamente espíritus conceptuales. La diferenciación es en el plano físico únicamente

Interlocutor: Entiendo… Ahora quisiera despejar una curiosidad, ¿sobre qué podría conversar yo, al desencarnar cómo humano, con otro espíritu que haya desencarnado de una planta?

Eón: Si tú al desencarnar te enfrentaras con un espíritu que recién desencarnó de un vegetal, simplemente intercambiarían experiencias. En realidad es muy sencillo de comprender. Ese espíritu que encarnó como planta te preguntaría: “¿Que sentiste tú, estando encarnado como humano, al tener un orgasmo?”. Y tú, a su vez, le preguntarías: “¿Qué sentiste cuando a la planta hembra −ten en cuenta que al tener movilidad hay plantas machos y plantas hembras− le esparciste todo el polen por su cuerpo con caricias?”.

Interlocutor: Sería en verdad una experiencia muy interesante… ¿Cómo hacen el amor los vegetales?

Eón: Cuando las plantas tienen movilidad, y esto es una primicia, el amor lo hacen de esta manera: Se empiezan a acariciar, se abrazan, sienten como una especie de orgasmo en todas sus hojas y el macho va esparciendo el polen por el cuerpo de la hembra, hasta que la hembra después despide sus semillas para que crezcan nuevas plantas.

Esas plantas quedan enterradas en la tierra hasta que nace la nueva planta de la semilla y entonces ya empieza su movilidad.

Para que te des una idea, es como el huevo de serpiente o de tortuga que está enterrado en la arena hasta que el reptil o el quelonio rompen el huevo y entonces salen y caminan.

Interlocutor: Está claro… ¿Incluso podría haber intercambio de roles?

Eón: Sí, por supuesto. Tú podrías encarnar como planta y el otro espíritu conceptual podría encarnar como humano.

Quiero aclarar que si tú vas a otro mundo y encarnas como planta, no va a ser una planta como las terrestres, sino una planta de un mundo donde los vegetales tengan expresión e incluso escriban poesía.

Interlocutor: Ahora bien, supongamos que yo desencarno y también desencarna un espíritu que encarnó en una gallina. Digo gallina por mencionar un tipo de animal con “pocas luces”. ¿Podríamos comunicarnos e intercambiar experiencias?

Eón: No, porque no se trata de espíritus conceptualmente iguales. 

Interlocutor: ¿Pero nos podríamos entender de alguna forma?

Eón: Tú quizás entenderías al espíritu que encarnó en una gallina, pero éste a ti no, porque su espíritu conceptual es muy básico, muy elemental.

Interlocutor: ¿Yo podría encarnar en una gallina terrestre?

Eón: No, en una gallina terrestre no, porque su decodificador mental es muy limitado. Sería como si estuvieras encerrado sin poder comunicarte.

Interlocutor: ¿Yo, estando en el mundo espiritual, podría decir, por ejemplo; “Éste es un espíritu de Luz, éste es un espíritu del Error, éste es un espíritu apto para encarnar en una gallina, este otro es un espíritu apto para encarnar en una ameba?. Concretamente, ¿puedo distinguir a los espíritus de esta forma?

Eón: Sí, puedes distinguirlos así.

Interlocutor: ¡Entonces hay una clasificación!

Eón: Hay una clasificación espiritual para lo que ustedes en el plano terrenal llamarían “animales inferiores”, mal llamados así.

Interlocutor: A ver si entendí: Los elohim crean distintos espíritus conceptuales, desde aquellos que pueden encarnar en humanos o humanoides hasta aquellos que pueden encarnar en un virus o en una ameba… ¿Es así?

Eón: Es así. 

Interlocutor: Ahora veo que usted lo explicó bien pero yo lo entendí mal…

Eón: Cuando yo digo que tu espíritu puede encarnar en distintas razas estamos hablando de razas pensantes.

Interlocutor: Eso lo tengo claro… Pero creo haber preguntado en algún momento si había divisiones en los espíritus conceptuales y usted me dijo que no…

Eón: Cuando yo te he dicho que no hay divisiones lo he hecho en función de que todos los espíritus conceptuales pueden encarnar en todas las razas pensantes del universo, sean humanos, sean humanoides, sean animales, sean  vegetales, sean minerales. Pero siempre que tengan un decodificador mental apropiado al concepto o discernimiento del espíritu encarnante.   

A su vez, hay otros espíritus conceptuales menos elevados que van a encarnar en especies animales que tengan un decodificador más reducido acorde con ellos.

Y ahora te voy a dar una primicia… ¿Sabes quiénes son los encargados de mantener el equilibrio y que saben en qué planeta debe encarnar cada espíritu?

Interlocutor: No me lo imagino…

Eón: Los Lípikas…

Interlocutor: Yo tenía entendido que el espíritu tenía libre albedrío para elegir su encarnación…

Eón: Los espíritus conceptuales elevados sí pueden elegir dónde, cuándo y en qué familia encarnar, e incluso también pueden elegir pasar por determinados problemas para evolucionar, siempre con el riesgo de involucionar si fracasan. Pero el espíritu conceptual de una gallina −y menciono este animal porque tú lo trajiste a colación− no puede elegir dónde encarnar porque su concepto es muy elemental. Entonces son los Lípikas los que envían al 10 % de ese espíritu a encarnar, por ejemplo en el organismo de una gallina.

Interlocutor: Ahora entendí… ¿En los animales encarnados hay comunicación entre el Yo superior y el Yo inferior?

Eón: ¡Por supuesto que sí! Fíjate por ejemplo que un caballo está caminando por un sendero, sea con un jinete o arrastrando un carro, y ocurre que el sendero se corta porque hay un precipicio y a consecuencia de ello el animal sorpresivamente se pone nervioso, incluso aunque falten muchos metros para llegar a ese lugar… ¿Cómo sabe el caballo que hay peligro? ¡Porque su 90 % se lo está dictando!

¿Cómo nadie, en el planeta Tierra, habiendo siete mil millones de seres humanos encarnados lo ha pensado?

El Yo Superior del caballo, aun siendo un concepto limitado, le está diciendo a su 10 %: “¡Cuidado que hay un precipicio!”. Y el caballo justo se detiene en el borde y salva al jinete o al conductor del carro. ¡Y se lo atribuyen al instinto!

 Interlocutor: Estos hechos los he leído muchas veces, pero nunca explicado así… Continúo con el razonamiento para ver si entendí… Los elohim crean espíritus conceptuales de distinto tipo.

Eón: Correcto.

Interlocutor: ¿Y también crean espíritus “no conceptuales”? Lo pregunto porque quiero aclarar bien el significado de la expresión “no conceptuales”.

Eón: Todos los espíritus son conceptuales en alguna medida, pero la expresión “no conceptuales” está reservada para los espíritus conceptuales con capacidad de concepto muy pequeña..

Interlocutor: Ahora capté la idea definitivamente. Tenía un obvio malentendido. El espíritu conceptual de un virus sería entonces más bien un espíritu “no conceptual”…

Eón: Correcto. Obviamente, el concepto que tiene un virus es tan pequeño que es casi inexistente, por eso hablo de espíritu no conceptual. Un virus es casi puro instinto.

Interlocutor: Está perfectamente claro… Ahora paso a otra pregunta… ¿Cuál sería el primer organismo humano en el que encarnó un espíritu conceptual?

Eón: El primer organismo humano fue una raza que existió hace millones de años en el centro del continente que ustedes llaman África. Era un animal cuadrúpedo, apenas un poquito más conceptual que el mono actual.

Interlocutor: ¿Esa raza está registrada en nuestros libros de antropología?

Eón: No, no está registrada. Era muy anterior al Australopitecos.

Interlocutor: ¿Y cómo la podríamos llamar?

Eón: Se la podría llamar Áfricapitecos.

Interlocutor: Voy a agendar el término... Para concluir este tema, ¿por qué no podríamos llamar a los espíritus aptos para encarnar en organismos humanos “espíritus conceptuales humanos”, para diferenciarlos, por ejemplo, de los espíritus conceptuales aptos para encarnar en organismos animales o vegetales?

Eón: No habría ningún inconveniente en utilizar la expresión, pero siempre que la referencia sea al planeta Tierra. Tú eres un espíritu conceptual humano porque has encarnado en un organismo humano, pero si mañana decides encarnar en otro  planeta como planta en una misión importantísima, entonces ya no eres un espíritu conceptual humano…

Interlocutor: Tiene razón, era algo obvio… ¿Habría entonces alguna forma de llamarlo?

Eón: Puedes llamarlo “espíritu conceptual superior”, aunque a muchos Maestros de Luz la palabra “superior” les pueda parecer egoica.

Interlocutor: Pienso que el término “superior” puede utilizarse, pero siempre aclarando, para que no haya ninguna mala interpretación, en qué sentido se lo está utilizando… ¿Estaría concluida esta cuestión del origen del hombre en la Tierra?

Eón: Sí, con los nuevos conceptos que he dado. Y haciendo una chanza, porque yo también hago chanzas, ya que la broma, como el amor, forman parte de la Creación como la estrella y la piedra, te diría que “son conceptos que sólo Dios podría haberte dado”.

Interlocutor: Espero no cometer una blasfemia diciendo que al fin y al cabo Dios es humano… Y por las dudas, antes que me responda, escapo por la tangente y le pregunto si se puede establecer una cantidad de clasificaciones entre los espíritus conceptuales superiores y los espíritus conceptuales inferiores… Por ejemplo diez, veinte, cien clasificaciones…

Eón: ¡Un millón, como mínimo!